Estas frases pertenecen a «Las anatomías del plástico», de José Carlos Contreras Azaña (*), publicada por Qellqa Editores, libro donde el cuento que inicia la obra explora el impacto devastador del consumo desmedido de plástico sobre la salud humana, la sociedad y el medio ambiente, y que fue presentado en octubre pasado en la Feria del Libro de Fráncfort (Alemania9, donde Contreras Azaña compartió escenario con la escritora ucraniana Halyna Wdowytschenko y el autor albano-griego Elson Zguri.
En 2027 barrunta que presentará el libro en Piura, donde tiene amigos entrañables como los poetas y escritores Carlos Vásquez Álvarez, Héctor Manolo Gonza, José Díaz Sánchez y Julio Salvador Encalada.
Recordemos que José Carlos Contreras Azaña dirige el programa radial bilingüe «Haltestelle Iberoamerika», que se emite desde Karlsruhe, además es docente en Alemania, y acaba de participar en la Feria del Libro de Fráncfort, la más grande del planeta. Allí presentó y cerró su trilogía de las anatomías. Él es autor de los libros «300 Palabras 300», «Danke Karl Drais», «La sonrisa del ornitorrinco», «La sonrisa del elefante marino», «La sonrisa del cuy». Igualmente de «Las anatomías del agua», «La anatomía de los algoritmos» y «Las anatomías del plástico».
José Carlos Contreras durante una de sus presentaciones.
Durante su gira por Perú, José Contreras Azaña leyó su literatura en los claustros de la Universidad Nacional del Santa, Chimbote, invitado por la doctora Elizabeth Rodriguez Acevedo; en la Escuela Experimental del Santa en Nuevo Chimbote apoyado por «Chimbote lee» que dirige Mariela Effio Pereda; en la Casa de la Literatura de Lima (que gestiona el Ministerio de Educación de Perú), al lado del poeta Julio Barco y del pedagogo Milton Pastor Neyra. Asimismo, en la Escuela Bicentenario Nº 109 Inca Manco Cápac de San Juan de Lurigancho, y en «Los Viernes Literarios» que se organiza bajo el auspicio del Museo Metropolitano de la Ciudad de Lima y que capitanea el poeta Juan Benavente: en la velada participaron el poeta Javier Martínez Valles, el director de cine y escritor Juan Vela Vela y el periodista y editor de Qellqa Editores Floiro Tarazona Ramírez. Contreras Azaña cerró su gira en el encuentro de poetas y escritores “Franklin Portales Dávila”, en la ciudad de Barranca organizado por la poeta Rocío Cunza.
En Fráncfort, José Carlos Contreras también participó en el conversatorio «Miradas transatlánticas», centrado en el cuerpo, la memoria y la tierra, bajo el auspicio del Gremio de Editores de España, donde también participaron la escritora mexicana Araceli Martínez-Rose, la chilena María Muñoz Jiménez y la boliviana Julia Castillo Condori.
Igualmente, participó de una importante lectura conjunta multilingüe en la Volkshochschule en Karlsruhe, en el estado de Baden-Württemberg, Alemania, con la escritora mexicana Sonia García García. Además, en otros ambientes de la feria coincidió con escritores como el mexicano David Martín del Campo y el colombiano Juan Esteban. Contreras Azaña continuará con sus actividades de difusión por otras ciudades del planeta.
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José Carlos Contreras también ha publicado «Las anatomías del agua».
— ¿Qué te ha empujado a escribir Las anatomías del plástico?
— Primero, quiero señalar que todo esto es literatura, ficción y realidad envuelto en un cajón estético. Segundo, el plástico es bueno, y ha sido muy importante para el desarrollo de la humanidad. Pero, de un tiempo a esta parte el plástico se está convirtiendo en una amenaza silenciosa. La principal motivación para escribir «Las anatomías del plástico» (2025) radica en una profunda preocupación ecológica y existencial sobre cómo los micropásticos y los nanoplásticos están redefiniendo nuestra relación con la naturaleza y amenazando la supervivencia humana. Ya se ha hallado nanoplásticos en el cerebro y en el páncreas. Y eso preocupa a cualquiera. El plástico ha llegado a la literatura.
— A través de esta colección de relatos de ficción has lanzado varios factores clave en la alarmante escala global de la contaminación por plástico...
— Mi personaje es un tipo que sufre de un mal que se llama bilocación, ósea que puede estar en varios lugares al mismo tiempo. El relato se apoya en datos contundentes sobre la fabricación desmedida del plástico y creo cuestionar muy sutilmente nuestro estilo de vida. Hablo de las inmensas islas de basura en los océanos. Testigo de ello en el libro es un capitán de barco que se enfrenta en medio del mar con una alfombra de residuos plásticos provenientes de todo el mundo y que han sido arrastrados por las corrientes marinas. Además, hago hincapié de una realidad científica cada vez más evidente: la presencia de microplásticos en el cuerpo humano.
— En varias ocasiones has mencionado el temor a que nos quedemos atrapados en círculos de información limitados por la tecnología y con eso abordo tu libro «Las anatomía de los algoritmos» ¿Crees que la literatura actual es una de las pocas herramientas que nos quedan para romper esos bucles algorítmicos?
— Los algoritmos tienen su lado positivo para el desarrollo de la civilización siempre y cuando sean usados con transparencia. Su impacto depende de cómo se diseñan, entrenan y utilizan. En ese sentido la literatura como espacio de pensamiento crítico no solo se debe limitar a cantarle a la rosa y a la luna sino también torcerle el cuello a los algoritmos sesgados, oscuros, opacos y manipuladores. La mayor revolución es pensar, por lo tanto la literatura debe jugar un papel preponderante en este campo. ¿Dónde termina el límite humano y dónde comienza de la Inteligencia Artificial Generativa?, pregunto. ¿Habrá una dictadura de los algoritmos? Acabo de enterarme que muchos escritores han acabado de ser descalificados de premios internacionales por usar inteligencia artificial. Y seguro que van a seguir saliendo más nombres. Creo que tenemos que salvaguardar las emociones puras, los errores y la sensibilidad poética, cosas que una máquina no puede replicar ni predecir. Y crear concursos de literatura para escritores que usan IA.